Los planes del futuro medio de transporte dejan fuera a los 3.000 trabajadores del polígono Asegra, el segundo de la provincia.
Granada consumirá en breve un taco más de almanaque sin saber qué metro tendrá. Los tacos se van amontonando y conforman ya una pila de consideración. A la lentitud burocrática de la Junta de Andalucía se añade ahora un imponderable de índole sanitaria: el viceconsejero de Obras Públicas se encuentra convaleciente de una enfermedad, lo cual ha vuelto a atascar las negociaciones con el Ayuntamiento de Granada. Ambas partes se reunirán a partir del 10 de enero... de 2005, con lo cual 2004 pasa a la intrahistoria del metro con más pena que gloria. «Estamos casi igual que el 11 de octubre de 2003, cuando presentamos nuestras alegaciones al plan del metro de la Junta de Andalucía», dijo ayer el concejal de Urbanismo de Granada, Luis Gerardo García-Royo. Desde entonces hasta ahora sólo ha habido dos novedades: de un lado, una comisión de expertos dio una opinión no vinculante sobre el metro; y de otra, se ha adjudicado la redacción de casi todos los proyectos del futuro metro de transporte, pero éstos se encuentran pendientes del acuerdo político que aún deben alcanzar las administraciones implicadas.
La Junta ha dicho que atenderá casi todas las peticiones de Granada, pero García-Royo no las tiene todas consigo. Él pide que se soterre todo el Camino de Ronda y la mayor parte del Zaidín, de modo que el metro emerja a la altura del parque del propio Zaidín. Eso es lo que demanda, pero alberga la sospecha de que la Junta sólo accederá a soterrar el Camino de Ronda para sacar el metro a superficie a la altura del ambulatorio del Zaidín, al comienzo de la avenida de América. «El metro no cabe por esa zona, y además un giro de 90 grados a la altura de la Hípica es tremendamente complicado», dijo el concejal de Urbanismo.
Éste, por lo demás, da por sentado que el metro irá soterrado a la entrada de Granada desde el Cerrillo de Maracena, pues de lo contrario sería incompatible con los coches que circulan por la carretera y además colisionaría con las vías del tren. «Doy por hecho que irá soterrado, no quiero pensar que la Junta plantee otra cosa», sostuvo.
Asegra, fuera
Por otro lado, los planes de la Junta respecto al metro dejan fuera al polígono Asegra, que es el segundo de mayor tamaño de toda la provincia con casi 3.000 trabajadores que a diario se desplazan a él. El diseño de la Junta hace pasar el metro al este del polígono de Juncaril, y no entre los dos macrocentros empresariales de Granada. Así, de los 8.000 trabajadores de ambos polígonos, los 3.000 de Asegra quedan fuera, y al menos a otros 1.000 de Juncaril el metro les caerá lejísimos. «Se debe satisfacer la demanda de los trabajadores», afirmó García-Royo. Granada echa la persiana a 2004 sin saber qué metro tendrá
Los planes del futuro medio de transporte dejan fuera a los 3.000 trabajadores del polígono Asegra, el segundo de la provincia.
Granada consumirá en breve un taco más de almanaque sin saber qué metro tendrá. Los tacos se van amontonando y conforman ya una pila de consideración. A la lentitud burocrática de la Junta de Andalucía se añade ahora un imponderable de índole sanitaria: el viceconsejero de Obras Públicas se encuentra convaleciente de una enfermedad, lo cual ha vuelto a atascar las negociaciones con el Ayuntamiento de Granada. Ambas partes se reunirán a partir del 10 de enero... de 2005, con lo cual 2004 pasa a la intrahistoria del metro con más pena que gloria. «Estamos casi igual que el 11 de octubre de 2003, cuando presentamos nuestras alegaciones al plan del metro de la Junta de Andalucía», dijo ayer el concejal de Urbanismo de Granada, Luis Gerardo García-Royo. Desde entonces hasta ahora sólo ha habido dos novedades: de un lado, una comisión de expertos dio una opinión no vinculante sobre el metro; y de otra, se ha adjudicado la redacción de casi todos los proyectos del futuro metro de transporte, pero éstos se encuentran pendientes del acuerdo político que aún deben alcanzar las administraciones implicadas.
La Junta ha dicho que atenderá casi todas las peticiones de Granada, pero García-Royo no las tiene todas consigo. Él pide que se soterre todo el Camino de Ronda y la mayor parte del Zaidín, de modo que el metro emerja a la altura del parque del propio Zaidín. Eso es lo que demanda, pero alberga la sospecha de que la Junta sólo accederá a soterrar el Camino de Ronda para sacar el metro a superficie a la altura del ambulatorio del Zaidín, al comienzo de la avenida de América. «El metro no cabe por esa zona, y además un giro de 90 grados a la altura de la Hípica es tremendamente complicado», dijo el concejal de Urbanismo.
Éste, por lo demás, da por sentado que el metro irá soterrado a la entrada de Granada desde el Cerrillo de Maracena, pues de lo contrario sería incompatible con los coches que circulan por la carretera y además colisionaría con las vías del tren. «Doy por hecho que irá soterrado, no quiero pensar que la Junta plantee otra cosa», sostuvo.
Asegra, fuera
Por otro lado, los planes de la Junta respecto al metro dejan fuera al polígono Asegra, que es el segundo de mayor tamaño de toda la provincia con casi 3.000 trabajadores que a diario se desplazan a él. El diseño de la Junta hace pasar el metro al este del polígono de Juncaril, y no entre los dos macrocentros empresariales de Granada. Así, de los 8.000 trabajadores de ambos polígonos, los 3.000 de Asegra quedan fuera, y al menos a otros 1.000 de Juncaril el metro les caerá lejísimos. «Se debe satisfacer la demanda de los trabajadores», afirmó García-Royo.
