Medio Ambiente quitará mañana los 21 contenedores de La Romanilla que sirven para que los operarios descarguen la basura mientras trabajan.
QUICO CHIRINO/GRANADA
Huelen mal y están feos. Motivos suficientes para acabar con ellos de un plumazo. El Ayuntamiento de la capital pretende eliminar los 'cuartelillos' que tiene Inagra en el casco urbano, que se convierten durante el día en pequeños 'basureros' en plena calle. Las quejas vecinales son muchas y continuadas.
Se trata de los contenedores verdes que lucen una pegatina blanca en la que se explica que son para uso exclusivo de Inagra. Son puntos estratégicos para los operarios de la limpieza, que los utilizan para ir depositando la basura que acumulan durante las horas de trabajo. Después, un camión del servicio municipal retira los depósitos.
Esta es la teoría. En la práctica, todo se complica. Sucede que cualquier vecino usa estos contenedores y a cualquier hora, por lo que se han convertido con el paso del tiempo en apiladeros de desechos en plena ciudad. El Ayuntamiento comenzará por limpiar este fin de semana el 'cuartelillo' de la plaza de la Romanilla, un pequeño reservado donde se guardan 21 contenedores.
Inminente
El concejal de Medio Ambiente, José Antonio Mérida, anuncia que el sábado Inagra desmantelará este pequeño 'basurero'. «Operativamente es difícil. Lo vamos a intentar y si funciona bien se aplicará al resto de la ciudad», precisa Mérida.
Eliminar el 'cuartelillo' sin más no sería la solución. Al contrario, generaría otro problema. Los operarios de Inagra necesitan un punto de encuentro para depositar la basura y no perder la jornada en el camino. Para facilitar el trabajo, el Ayuntamiento piensa poner un camión de dos metros cúbicos que recorra las calles de la ciudad. Los operarios se 'citarán' con este camión en algún punto para ir descargando. En la plaza de la Romanilla hay que ofrecer también una solución a los comerciantes y a los vendedores ambulantes de la zona. El 'cuartelillo' de la plaza, frente por frente al que será el futuro Centro Lorca, se ha convertido en el desahogo de muchos que no saben qué hacer con la basura. Es bastante común ver apiladas bolsas y cajas sobre el muro durante la mañana. Y al fondo, una enorme pared blanca deteriorada y con pintadas, que sintoniza muy poco con lo que pretende ser un enclave artístico y cultural.
Información
El área municipal de Medio Ambiente se ha dirigido por carta a los vendedores ambulantes recordándoles que están obligados a dejar el entorno limpio y a acumular los residuos en bolsas herméticas. Después, los operarios de Inagra o el nuevo camión pasarán a recoger la basura. En el caso de los comerciantes de La Romanilla, dispondrán de un contenedor como cualquier bloque residencial.
En el futuro, el Ayuntamiento pretende disponer de contenedores soterrados similares a los que ya existen en la plaza de la Trinidad o en el Realejo, de los que podrán hacer uso los vendedores ambulantes.
Dejar la bolsa de la basura no resulta tan simple como parece, tiene unas normas y unos horarios. El último año los inspectores municipales pillaron a 161 infractores. Sin ir más lejos, el Boletín Oficial de la Provincia publicaba el miércoles dos sanciones a dos vecinos. Dos multas y de las gordas: de 450,7 y 300 euros. El Ayuntamiento eliminará los pequeños basureros que tiene Inagra en los barrios.
Medio Ambiente quitará mañana los 21 contenedores de La Romanilla que sirven para que los operarios descarguen la basura mientras trabajan.
QUICO CHIRINO/GRANADA
Huelen mal y están feos. Motivos suficientes para acabar con ellos de un plumazo. El Ayuntamiento de la capital pretende eliminar los 'cuartelillos' que tiene Inagra en el casco urbano, que se convierten durante el día en pequeños 'basureros' en plena calle. Las quejas vecinales son muchas y continuadas.
Se trata de los contenedores verdes que lucen una pegatina blanca en la que se explica que son para uso exclusivo de Inagra. Son puntos estratégicos para los operarios de la limpieza, que los utilizan para ir depositando la basura que acumulan durante las horas de trabajo. Después, un camión del servicio municipal retira los depósitos.
Esta es la teoría. En la práctica, todo se complica. Sucede que cualquier vecino usa estos contenedores y a cualquier hora, por lo que se han convertido con el paso del tiempo en apiladeros de desechos en plena ciudad. El Ayuntamiento comenzará por limpiar este fin de semana el 'cuartelillo' de la plaza de la Romanilla, un pequeño reservado donde se guardan 21 contenedores.
Inminente
El concejal de Medio Ambiente, José Antonio Mérida, anuncia que el sábado Inagra desmantelará este pequeño 'basurero'. «Operativamente es difícil. Lo vamos a intentar y si funciona bien se aplicará al resto de la ciudad», precisa Mérida.
Eliminar el 'cuartelillo' sin más no sería la solución. Al contrario, generaría otro problema. Los operarios de Inagra necesitan un punto de encuentro para depositar la basura y no perder la jornada en el camino. Para facilitar el trabajo, el Ayuntamiento piensa poner un camión de dos metros cúbicos que recorra las calles de la ciudad. Los operarios se 'citarán' con este camión en algún punto para ir descargando. En la plaza de la Romanilla hay que ofrecer también una solución a los comerciantes y a los vendedores ambulantes de la zona. El 'cuartelillo' de la plaza, frente por frente al que será el futuro Centro Lorca, se ha convertido en el desahogo de muchos que no saben qué hacer con la basura. Es bastante común ver apiladas bolsas y cajas sobre el muro durante la mañana. Y al fondo, una enorme pared blanca deteriorada y con pintadas, que sintoniza muy poco con lo que pretende ser un enclave artístico y cultural.
Información
El área municipal de Medio Ambiente se ha dirigido por carta a los vendedores ambulantes recordándoles que están obligados a dejar el entorno limpio y a acumular los residuos en bolsas herméticas. Después, los operarios de Inagra o el nuevo camión pasarán a recoger la basura. En el caso de los comerciantes de La Romanilla, dispondrán de un contenedor como cualquier bloque residencial.
En el futuro, el Ayuntamiento pretende disponer de contenedores soterrados similares a los que ya existen en la plaza de la Trinidad o en el Realejo, de los que podrán hacer uso los vendedores ambulantes.
Dejar la bolsa de la basura no resulta tan simple como parece, tiene unas normas y unos horarios. El último año los inspectores municipales pillaron a 161 infractores. Sin ir más lejos, el Boletín Oficial de la Provincia publicaba el miércoles dos sanciones a dos vecinos. Dos multas y de las gordas: de 450,7 y 300 euros.
