El alcalde pide nuevos cambios en el trazado del metro porque rompe rotondas y elimina carriles.
Torres Hurtado asegura que los planos enviados por Obras Públicas al Ayuntamiento se saltan los acuerdos y reducen la circulación en el Camino de Ronda pese a ser subterráneo.
El proyecto del metro puede sufrir nuevos retrasos y paralizaciones. El trazado planteado por la Consejería de Obras Públicas al Ayuntamiento, rompe -según el alcalde- con los acuerdos alcanzados entre las dos administraciones y destrozará los planes de movilidad de la ciudad, además de avocar a la capital a un caos permanente en el tráfico. Esto es lo que declaró ayer el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, que se mostraba «tremendamente sorprendido» tras recibir los panos del trazado remitido por la Junta. El trazado, similar al acordado y que recorre las mismas calles, plantea dos problemas fundamentales, las vías del tren atraviesan bulevares, rompen rotondas y dejarán el Camino de Ronda con sólo dos carriles para coches, a pesar de ir bajo tierra.
Torres Hurtado señaló ayer que el trazado «ha tenido que ser realizado con mala fe, porque de otra manera no se entiende». El Ayuntamiento enviará ahora a la Junta las alegaciones y Obras Públicas puede incorporarlas al expediente y retocar el trazado.
El metro, como estaba previsto, sale del Cerrillo de Maracena y llega hasta el Campus de la Salud. En su salida discurre por el bulevar de la Argentinita, «pero no lo hace por un lateral hasta llegar a la confluencia con la avenida de Andalucía, sino que va por el centro del bulevar y en superficie, por lo que destroza este espacio peatonal», afirma Luis Gerardo García Royo, concejal de Urbanismo, que señala, además, que al llegar a la confluencia con la avenida de Andalucía romperá la futura rotonda sobre el subterráneo de Villarejo.
Gran estación
El camino de las vías continuará en superficie hasta pasado el Estadio de la Juventud, donde empieza a soterrarse. «En este punto se plantea la gran estación del metro, pero no tiene en cuenta la tan cacareada conexión intermodal para acceder a la futura estación del AVE. No la nombra», dice el alcalde. También es cierto que el Ayuntamiento todavía no ha alcanzado ningún acuerdo con Fomento para resolver cómo será la estación del ferrocarril.
El metro inicia su soterramiento junto al parque Fernández Píñar, pero a pesar de ir bajo tierra, «provoca un cambio drástico e impensable en la superficie del Camino de Ronda», afirma García Royo. La Junta plantea convertir todo el centro de esta calle en un bulevar -ya se dijo el día del acuerdo-, es decir que el agujero que hay que hacer para soterrar las vías del tren, cuando se tapen, se reconvertirá en zona ajardinada, lo que supone que se pierden dos de los cuatro carriles para coches. José Antonio Balderas, concejal de Tráfico, afirma que es inviable para Granada eliminar dos carriles para vehículos en esa zona, «por ese motivo se pedía el soterramiento de las vías, para que no creasen un verdadero caos de tráfico en la ciudad. No entiendo que vaya bajo tierra y que, a la vez, elimine carriles», dice.
Otro de los problemas se plantea cuando el metro llega al Zaidín en superficie. Al girar por la calle Andrés Segovia y tras alcanzar la zona del Centro Cívico del barrio se encuentra con una gran estación que se construye ocupando gran parte de los jardines que ahora son la 'playa del Zaidín', y además, sigue hacia el bulevar del Palacio de Deportes, partiendo por la mitad la gran rotonda con fuente que se ubica en ese punto. «Curiosamente no pasa por encima del paseo y el bulevar, sino por un lateral», dice García Royo, eliminando completamente el carril de tráfico.
Hay otras diferencias. Se plantea una distribución de paradas que no es acorde con las necesidades de la ciudad y no se corresponden con los acuerdos previos entre Junta y Ayuntamiento. Por ejemplo, desde la confluencia del Camino de Ronda con la calle Ancha de Gracia, la parada de Recogidas, no hay otra hasta pasado el río Genil, mientras que en la Hípica hay una y menos de 300 metros después, hay otra en la calle Andrés Segovia.
Por otra parte el proyecto plantea la ubicación de las cocheras y la entrada de las vías en la ciudad, en unos terrenos, junto al Grand Mark, que forman parte del sistema de espacios libres de la ciudad, es decir zonas verdes, a las que sólo se les puede cambiar el uso si se modifica el PGOU y lo acepta el Consejo Consultivo. Además, estos terrenos, que el planteamiento de la Junta los señala como de propiedad privada, son del Ayuntamiento. A esa propiedad privada la Junta estaba dispuesta a pagar una expropiación de ocho millones de euros, pero ahora, en cambio, pretende que el Ayuntamiento le regale los terrenos, insiste el gobierno municipal.
El alcalde anunció ayer que presentarán alegaciones a este trazado, que consistirán, simplemente, en que el recorrido vaya por los laterales de los viales, sin invadir bulevares ni rotondas. En el Camino de Ronda, la Junta no tiene que decidir que diseño se da a la superficie, sino que es el municipio quien tiene la potestad, según defiende el Ayuntamiento.
Reacción
Por su parte, la delegada de Gobierno de la Junta, Teresa Jiménez, señaló que las declaraciones del alcalde sólo son trabas al proyecto y que «demuestran que ahora no quieren un trazado que ellos mismos auspiciaron». Jiménez pide al alcalde que se defina y que diga, de una vez por todas, «si quiere el metro o no. En el fondo la realidad es que no quieren que esta obra se lleve a cabo». Además señala que si el trazado genera problemas técnicos que lo diga y se arreglarán, pero con «lealtad hacia la Junta». Desde la administración autónoma afirman que están dispuestos a arreglar lo que sea posible.
