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La explotación de las instalaciones le corresponde por convenio a Alsina Graells hasta 2011.

La Junta ha iniciado el procedimiento para declarar la estación de autobuses de la capital de «interés metropolitano».

De finalizar esta operación, la explotación de las instalaciones estaría coordinada con el Consorcio Provincial de Transportes. A través de este proceso, la administración autonómica recuperaría en parte la estación de la capital, que entregó al Ayuntamiento hace una década, en marzo de 1996. Hay un detalle: la explotación de las instalaciones corresponde por convenio a Alsina Graells hasta 2011 y paga anualmente un canon al Consistorio.

La misiva, firmada por el director general de Transportes, Rafael Candau, es respetuosa y comedida. En la carta insiste en que la actuación no «supone pérdida de la competencia por parte de la administración titular» y que el procedimiento se hará «previo acuerdo» con el Ayuntamiento.

No obstante, la Consejería de Obras Públicas ya «ha iniciado el procedimiento de declaración» apoyada en la Ley 2/2003 de Ordenación de los Transportes Urbanos y Metropolitanos de Andalucía. ¿Qué supondrá todo esto? Como tantas veces, habrá versiones contrapuestas. Las interpretaciones vendrán en los días sucesivos, hoy sólo los hechos. En el seno del Ayuntamiento, la carta de Candau ha causado desconcierto. No saben calibrar si lo que se propone es bueno o es malo. «La estación sirve sobre todo para autobuses de largo recorrido», se cuestionan desde el área de Tráfico el supuesto «interés metropolitano». ¿A qué autobuses va a servir? ¿La seguirá explotando la misma compañía? Son interrogantes que flotan en el aire -de la plaza del Carmen-. Ocurre que, precisamente en estos momentos, el Ayuntamiento está sopesando proponer la ampliación de la concesión a Alsina Graells, que a lo largo de los dos últimos años y medio ha afrontado inversiones importantes para reparar el edificio. La letra de la carta -su literalidad, no las interpretaciones- lo que viene a proponer es un gestión global de todo el transporte en el Área Metropolitana y que todo lo que se mueva esté coordinado con el Consorcio, donde la Junta controla el 45% del consejo de administración, la Diputación el 5% y todos los ayuntamientos la otra mitad. «La coordinación entre los servicios de transporte y los de la estación de autobuses sería llevada a cabo, en su momento, por el referido Consorcio, suscribiendo, en su caso, los oportunos convenios», dice la carta remitida por la Junta. Está es la literalidad, aunque las interpretaciones tienen más artillería.

Fuentes próximas al gobierno municipal interpretan la misiva como un intento más por parte de la Junta de rebajar las competencias municipales. Equiparable a lo que sucedió en el Patronato de Turismo, la Fundación Lorca o en otros foros donde el gobierno municipal siente su presencia como meramente testimonial. Parece descontado que la presumible declaración de interés metropolitano de la estación de autobuses generará ásperas controversias. El pasado reciente de la estación de la carretera de Jaén no es menos tumultuoso. La actual estación es fruto de un convenio entre la Junta y el Ayuntamiento, suscrito en 1993. La inversión total superó los seis millones de euros, cantidad que aportó el gobierno autonómico. A cambio, el Ayuntamiento puso el solar y sufragó la urbanización del entorno de la estación. El 3 de octubre de 1996, Gabriel Díaz Berbel y el entonces consejero de Obras Públicas, Francisco Vallejo, inauguraron las flamantes instalaciones, sumidas en las críticas que desde varios sectores de la ciudad lanzaban sobre su ubicación. El Ayuntamiento tuvo prácticamente que dar un ultimátum a las empresas de transportes de viajeros para que empezaran a utilizar la estación de la zona Norte. Finalmente, Alsina Graells, que había rechazado en la primera ocasión gestionar las instalaciones, se hizo cargo de su explotación. La empresa se había negado a trasladarse por el enclave de la estación e intentó vincular la 'mudanza' a la solución urbanística que desde el Ayuntamiento se diseñará para las antiguas instalaciones del Camino de Ronda.