Un viento helado y seco cortaba ayer la piel de la cara. Dicen los meteorólogos que esta es la climatología que nos espera en los inviernos de años venideros: temperaturas extremas y escasas precipitaciones. La atmósfera no perdona la emisión de miles de toneladas de gases de efecto invernadero. Ayer entró en vigor la principal herramienta que las naciones de todo el mundo a excepción de Estados Unidos, que es la que emite el 25 por ciento de los gases contaminantes en todo el globo asumirán para poner coto al nefasto impacto que el desarrollismo industrial tiene sobre el medio ambiente. Con el Plan Nacional de Asignaciones (PNA) aprobado el pasado 21 de enero por el Consejo de Ministros se concede a cada planta industrial española una cantidad máxima de derechos de emisión, tal y como exige el Protocolo de Kioto. A Granada le han correspondido dos toneladas de dióxido de carbono.
En la provincia, han obtenido este permiso 16 plantas industriales. Las que más derechos de emisión acumulan son las de cogeneración de Puleva (Grelva), Orujera Sierra Sur y Torras Papel, y la papelera de Fonelas, Cotton South. Sólo entre las tres primeras acumulan un 76 por ciento del total autorizado en Granada. Las consideraciones que ha atendido el Ministerio de Industria para determinar la cantidad de dióxido de carbono que pueden emitir a la atmósfera estas factorías responden a sus propias necesidades para proseguir con su actividad sin que la aceptación del Protocolo de Kioto merme su desarrollo económico. Pero, si no disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, ¿para qué sirve el PNA?
La intención de este plan es fomentar la inversión en investigación e instalación de tecnologías menos contaminantes: reciclaje, depuración, energías renovables... A partir de ahora, si una empresa quiere aumentar su producción, tendrá que aprobar la asignatura de 'respeto al medio ambiente'. Por otra parte, para aquellas factorías que decidan redimirse y reducir al mínimo su emisión de gases contaminantes, el PNA ha previsto una 'bolsa' de derechos de emisión que pueden vender a otras industrias que necesiten más de los que están autorizadas a emitir.
Compañías siderúrgicas, eléctricas, cementeras, papeleras, fabricantes de vidrio o de ladrillos, refinadoras de petróleo, coquerías, producción y transformación de metales, fabricantes de automóviles, productores de papel y cartón tienen que hacer los deberes para evitar la escalada en la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Si cualquiera de estas factorías sobrepasara los derechos de emisión que le han sido asignados, la ley caerá sobre ella con todo su peso. Y es que las sanciones previstas pueden alcanzar los dos millones de euros. El espíritu de Kioto en Granada.
Un viento helado y seco cortaba ayer la piel de la cara. Dicen los meteorólogos que esta es la climatología que nos espera en los inviernos de años venideros: temperaturas extremas y escasas precipitaciones. La atmósfera no perdona la emisión de miles de toneladas de gases de efecto invernadero. Ayer entró en vigor la principal herramienta que las naciones de todo el mundo a excepción de Estados Unidos, que es la que emite el 25 por ciento de los gases contaminantes en todo el globo asumirán para poner coto al nefasto impacto que el desarrollismo industrial tiene sobre el medio ambiente. Con el Plan Nacional de Asignaciones (PNA) aprobado el pasado 21 de enero por el Consejo de Ministros se concede a cada planta industrial española una cantidad máxima de derechos de emisión, tal y como exige el Protocolo de Kioto. A Granada le han correspondido dos toneladas de dióxido de carbono.
En la provincia, han obtenido este permiso 16 plantas industriales. Las que más derechos de emisión acumulan son las de cogeneración de Puleva (Grelva), Orujera Sierra Sur y Torras Papel, y la papelera de Fonelas, Cotton South. Sólo entre las tres primeras acumulan un 76 por ciento del total autorizado en Granada. Las consideraciones que ha atendido el Ministerio de Industria para determinar la cantidad de dióxido de carbono que pueden emitir a la atmósfera estas factorías responden a sus propias necesidades para proseguir con su actividad sin que la aceptación del Protocolo de Kioto merme su desarrollo económico. Pero, si no disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, ¿para qué sirve el PNA?
La intención de este plan es fomentar la inversión en investigación e instalación de tecnologías menos contaminantes: reciclaje, depuración, energías renovables... A partir de ahora, si una empresa quiere aumentar su producción, tendrá que aprobar la asignatura de 'respeto al medio ambiente'. Por otra parte, para aquellas factorías que decidan redimirse y reducir al mínimo su emisión de gases contaminantes, el PNA ha previsto una 'bolsa' de derechos de emisión que pueden vender a otras industrias que necesiten más de los que están autorizadas a emitir.
Compañías siderúrgicas, eléctricas, cementeras, papeleras, fabricantes de vidrio o de ladrillos, refinadoras de petróleo, coquerías, producción y transformación de metales, fabricantes de automóviles, productores de papel y cartón tienen que hacer los deberes para evitar la escalada en la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Si cualquiera de estas factorías sobrepasara los derechos de emisión que le han sido asignados, la ley caerá sobre ella con todo su peso. Y es que las sanciones previstas pueden alcanzar los dos millones de euros.
