Suelen afectar a bloques o calles de forma puntual, como el segundo consecutivo que registró anoche el barrio Fígares. Los vecinos del barrio Fígares vivieron anoche un 'déjà vu' generalizado. Como si de una pesadilla que llama a la puerta cada noche se tratase, la luz volvió ayer a brillar, pero por su ausencia, en esta zona de la capital granadina.
Sobre las 20,30 horas de la noche, los edificios de la calle Alhamar y alrededores se encontraban sin suministro eléctrico, aunque en las calles las farolas sí continuaban encendidas. Y por segunda noche consecutiva.
Una escena que describe a la perfección el tipo de apagón que se sucede continuamente en los últimos días en barrios y pueblos de la periferia de la capital granadina: se deben a averías en la baja tensión - electricidad que llega directamente a las viviendas - y que no afectan a grandes zonas de forma generalizada, sino a calles y, a veces, a edificios aislados.
Pero a pesar de esto, y teniendo en cuenta las temperaturas gélidas registradas en estos días, la indignación de los vecinos crece de forma inversamente proporcional a la importancia que le da la compañía Sevillana Endesa.
Entre comillas
Fuentes de esta empresa explicaron a IDEAL que es normal que «la gente en estas fechas de frío esté más sensibles a los cortes de luz», pero que se trata de averías graves que afecten a grandes zonas, sino a puntos concretos. «Son muy normales, entre comillas, claro», explicaba una portavoz de la compañía eléctrica.
El registrado anoche no tenía aún una causa definida porque los técnicos se encontraban intentando solucionar el entuerto, pero el de anteanoche se debió a un fusible fundido.
El del barrio Fígares no fue el único. El domingo, en Albolote pasaron toda la noche sin luz, la avenida de Pulianas soportaba el tráfico sin semáforos por falta se suministro y, por la noche, a partir de las diez, los vecinos de la calle Molinos, en el barrio del Realejo, tuvieron que olvidarse de las estufas para pasar la noche porque otro apagón hizo aparición en las escena. Y algunos pisos del entorno del Palacio de Congresos corrieron la misma suerte. Y todo ello, sin que Endesa haya registrado en sus sistemas centrales grandes incidencias.
La compañía eléctrica niega en rotundo que las incidencias registradas de forma intermitente y consecutiva en la capital y su área metropolitana se deban a los altos niveles de consumo que hay en estos días por la bajada de las temperaturas. «Ni siquiera en los días de mayor frío en los que Granada batió récord histórico de consumo se registraron problemas importantes», señala la portavoz.
Por ello, sobre el hecho de que el barrio Fígares sufriese ayer su segundo apagón consecutivo, después de haber vivido otro el jueves de la pasada semana, la compañía recurre a «una posible casualidad». Barrios y Pueblos de Granada sufren continuos apagones a los que Endesa resta gravedad.
Suelen afectar a bloques o calles de forma puntual, como el segundo consecutivo que registró anoche el barrio Fígares. Los vecinos del barrio Fígares vivieron anoche un 'déjà vu' generalizado. Como si de una pesadilla que llama a la puerta cada noche se tratase, la luz volvió ayer a brillar, pero por su ausencia, en esta zona de la capital granadina.
Sobre las 20,30 horas de la noche, los edificios de la calle Alhamar y alrededores se encontraban sin suministro eléctrico, aunque en las calles las farolas sí continuaban encendidas. Y por segunda noche consecutiva.
Una escena que describe a la perfección el tipo de apagón que se sucede continuamente en los últimos días en barrios y pueblos de la periferia de la capital granadina: se deben a averías en la baja tensión - electricidad que llega directamente a las viviendas - y que no afectan a grandes zonas de forma generalizada, sino a calles y, a veces, a edificios aislados.
Pero a pesar de esto, y teniendo en cuenta las temperaturas gélidas registradas en estos días, la indignación de los vecinos crece de forma inversamente proporcional a la importancia que le da la compañía Sevillana Endesa.
Entre comillas
Fuentes de esta empresa explicaron a IDEAL que es normal que «la gente en estas fechas de frío esté más sensibles a los cortes de luz», pero que se trata de averías graves que afecten a grandes zonas, sino a puntos concretos. «Son muy normales, entre comillas, claro», explicaba una portavoz de la compañía eléctrica.
El registrado anoche no tenía aún una causa definida porque los técnicos se encontraban intentando solucionar el entuerto, pero el de anteanoche se debió a un fusible fundido.
El del barrio Fígares no fue el único. El domingo, en Albolote pasaron toda la noche sin luz, la avenida de Pulianas soportaba el tráfico sin semáforos por falta se suministro y, por la noche, a partir de las diez, los vecinos de la calle Molinos, en el barrio del Realejo, tuvieron que olvidarse de las estufas para pasar la noche porque otro apagón hizo aparición en las escena. Y algunos pisos del entorno del Palacio de Congresos corrieron la misma suerte. Y todo ello, sin que Endesa haya registrado en sus sistemas centrales grandes incidencias.
La compañía eléctrica niega en rotundo que las incidencias registradas de forma intermitente y consecutiva en la capital y su área metropolitana se deban a los altos niveles de consumo que hay en estos días por la bajada de las temperaturas. «Ni siquiera en los días de mayor frío en los que Granada batió récord histórico de consumo se registraron problemas importantes», señala la portavoz.
Por ello, sobre el hecho de que el barrio Fígares sufriese ayer su segundo apagón consecutivo, después de haber vivido otro el jueves de la pasada semana, la compañía recurre a «una posible casualidad».
