Granada nos importa

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ImageEl Gobierno busca con esta maniobra que la línea de alta velocidad sea compatible con el futuro metro. Esta semana se aprueba el documento que plasmará los objetivos de infraestructuras para veinte años El futuro de la estación de tren es uno de los proyectos más ambiciosos que tiene pendiente la ciudad. Esta operación permitirá ganar espacio en el centro de la capital, en una zona carente de equipamientos. Administrativamente, se define como el tramo Pinos Puente-Granada, el último pedacito del AVE -uno de los dos que queda pendiente de licitar-; pero bajo esta fórmula fría se esconde una operación urbanística de gran calado. Hasta ahora, y mientras no se acuerde lo contrario, la futura estación de ferrocarril está proyectada en el mismo sitio, pero soterrada. Así consta, tanto en el planeamiento urbanístico aprobado por el Ayuntamiento con el tripartito (PGOU), como en los documentos que maneja la Diputación (POTAUG). Pero al Gobierno se le ha encendido la 'bombillita' y se ha percatado de que la realidad no es la misma que hace algunos años y -como suele decirse- hay que pensar en el futuro. No han trascendido las reuniones, pero Junta y Fomento llevan algún tiempo debatiendo el proyecto de la estación granadina. La incógnita a resolver ya no es si soterrada o en superficie: el Gobierno medita ahora 'mudar' la estación y sacarla del centro, según fuentes muy próximas a Fomento. Con esta maniobra se ganarán los solares que dejarían libre las actuales instalaciones y se consigue lo que se ha venido a llamar 'intermodalidad', que a efectos prácticos consiste en bajarse del AVE y poder subirse en el metro, como ocurre, por ejemplo, en la estación madrileña de Atocha. Otro asunto -de prosperar esta tesis- será dilucidar qué sucede con estos terrenos, que el PGOU reserva para un gran espacio y para viviendas VPO. Algunos socialistas ya están escrutando el mapa para colocar la futura estación. Una de las ubicaciones posibles sería entre la Rosaleda y La Chana, para enlazar con el metro a la altura de Villarejo. Está opción necesita una superficie difícil de reunir. Otra alternativa, más hacia la periferia, sería el Cerrillo de Maracena, en la zona donde se proyectó el futuro centro de transportes y mercancías (CTM). Por su lado «O movemos el tren o movemos el metro», concluye un alto dirigente del PSOE. De lo que se deduce que las cosas no pueden quedarse como están. Hay una realidad tajante y objetiva, al margen de las discusiones partidistas. Basta con ver las líneas imaginarias trazadas para el AVE y para el metro para percatase de que son independientes. A parte de otras lagunas, como que la vía del metro deje desasistidos los principales polígonos industriales. Es la consecuencia de llevar las negociaciones por separado o ni tan siquiera llevarlas. Precisamente, según fuentes internas, en los próximos días es posible que el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, convoque la comisión tripartita -Gobierno, Junta y Ayuntamiento- después de tres años para abordar el futuro de la estación. Un encuentro que se mantendrá en enero. Intenciones Antes de que se produzca esta reunión tripartita, esta misma semana, el Consejo de Ministros tiene previsto aprobar, según fuentes cercanas a La Moncloa, un proyecto que guiará las inversiones en infraestructuras en los próximos veinte años. Se trata del Plan Estratégico (PEIT) anunciado por la ministra Magdalena Álvarez, donde aparecerán plazos, fechas y, por primera vez, se plasmarán en papel lo que hasta ahora eran futuribles y promesas. Fomento ha invertido desde el verano 250.000 euros en consultas e informes para tejer las aristas de este plan, que en principio tenía un horizonte previsto hasta 2015 pero que puede prolongarse varios años. Durante los meses de junio y julio se mantuvieron los primeros contactos entre Fomento y la Junta de Andalucía. En este documento, tienen que aparecer los primeros plazos de ejecución para la autovía de Córdoba-Badajoz, que por primera vez ha aparecido en los Presupuestos de 2005. También estará aquí la autovía de Motril con el triple acceso, desde Granada, Almería y Málaga. El Plan Estratégico de Infraestructuras tendrá que someterse a informe de sostenibilidad ambiental y, por último, se llevará a la Cámara. En este documento quedará reflejado la situación de las infraestructuras, los objetivos a alcanzar y las directrices de actuación.