El pasado miércoles asistió a la Asamblea de Socios de Albayda el padre Antonio Quitián González, capellán del Monasterio de La Visitación situado en una colina de la conocida como Terrona del barrio del Cerrillo. Este convento de monjas salesas, para los que no lo conozcáis, está situado a pocos metros de la parroquia de San Francisco de Sales, en el barrio del Parque de Almunia.
Durante el acto con nuestros socios, Antonio Quitián, de 86 años pudo agradecer a todos los presentes la deferencia que los vecinos de Albayda habían tenido al proponerlo como candidato al premio de vecino ejemplar. La popularidad de este personaje hizo que nuestra candidatura contase además con el apoyo de los barrios del Cerrillo, Almanjayar y de la Junta Municipal de Distrito Beiro, lugares tradicionales donde Quitián ejerció su actividad como cura obrero.
En la actualidad el barrio de Albayda es el noble heredero de aquellos humildes asentamientos que existieron hasta mediados de los años ochenta en La Virgencica. En aquel barrio de casas prefabricadas, el padre Quitián exigió que las autoridades proporcionasen unas dignas condiciones de vida para aquellas familias que lo habían perdido todo. Su firme voluntad por lograr una sociedad más justa y una distribución equitativa de la riqueza le llevó a fundar la primera asociación vecinal de Granada y la segunda de España, cuyo presidente fue Rafael Castilla.
A escasos meses de su inminente reconocimiento oficial, la Asociación de Vecinos Albayda es hoy heredera de aquellos nobles valores y de la primera asociación vecinal creada en nuestra ciudad. Los años de esfuerzos del padre Quitián deben unirse ahora a la labor de nuestros vocales y representantes, que continúan reclamando servicios veinte años después de la desaparición de La Virgencica y del traslado de aquellas familias a Almanjayar. Aunque el barrio ha cambiado mucho en la actualidad, el padre Quitián nos dejó un excepcional modelo a seguir. Un estilo de vida consistente en dedicar parte de nuestro tiempo a mejorar los servicios que recibe la comunidad. Buen ejemplo de este desempeño son los esfuerzos que nuestros vocales han realizado durante doce años para conseguir un colegio y un centro de salud públicos donde las familias pudieran disfrutar respectivamente de una educación y sanidad gratuitas. Estos proyectos han sido posibles gracias a la reservas de suelo solicitadas por los vocales de Albayda y a las numerosas peticiones remitidas a las Administraciones Públicas y Juntas Municipales de Distrito.