
El incremento progresivo comenzará a aplicarse desde hoy hasta el mes de septiembre ·
La subida de tarifas supondrá la pérdida de un viaje en los bonobuses · El billete ordinario se mantiene en 1,20 euros
La crisis y las obras llevan motivando una bajada de viajeros importante desde 2008.
El mismo día que comienzan las rebajas y los comercios bajan sus precios, sube en Granada el autobús urbano. El concejal de Tráfico del Ayuntamiento de Granada, José Manuel García Nieto, anunció ayer la nueva revisión de tarifas para el servicio público de transporte motivadas, según explicó, por la imposición de la subida de impuestos aprobada por el Gobierno central.
A partir de hoy y hasta septiembre, el precio del autobús sube un 3,13%, lo que también implica la pérdida de un viaje. Un 1% correspondiente a la subida del IVA y que se aplicará desde hoy mismo excepto en el billete ordinario (1,20 euros), bus búho (1,30) y bus pensionista. Y un 1,8%, en relación al incremento del IPC. "La media del 3,13% es simplemente cuestión de redondeo matemático para ajustar los precios y en prevención de la subida del combustible o la hipotética aplicación del llamado céntimo sanitario por parte de la Junta de Andalucía".
El edil detalló que en la práctica el incremento real será entre 1 y 4 céntimos, dependiendo del bono que se compre y que aún así, Granada sigue siendo una de las capitales con el coste del billete más bajo. "Por ejemplo, en Barcelona vale 1,40 euros; en San Sebastián, 1,35; Sabadell, 1,30, y en pocas es más barato como el caso de Córdoba y Valladolid, donde vale 1,10 euros".
El concejal señaló que esta subida también está consensuada con el Consorcio de Transportes Metropolitano que también subirá sus precios aunque, destacó que mientras el billete más barato del consorcio es de 0,84 euros el más caro del Ayuntamiento se quedaría en 0,67.
El edil insistió en que esta subida no llega desde el Ayuntamiento porque en diciembre de 2009, aseguró que las tarifas de la Rober se congelarían pese a la caída de viajeros, intención que al final no ha podido cumplir.