El PP pide en el Parlamento de Andalucía el mismo trato otorgado a Málaga y Sevilla. IU solicita al Gobierno andaluz que la mayor parte de la línea por la ciudad sea soterrada. La consejera de Obras Públicas, Concepción Gutiérrez, anunció ayer en el Parlamento de Andalucía que piensa asumir «el máximo de alegaciones municipales» para facilitar el mayor consenso posible entre la Junta y el Ayuntamiento de Granada en torno al proyecto del metro y poder firmar ya el acuerdo de financiación y ejecución de obras con el ayuntamiento». «Al final lo importante es llegar a un punto de equilibrio. Hay un blanco y un negro, pero probablemente lleguemos al acuerdo en el gris», dijo gráficamente. El PP, por su parte, arremetió con dureza contra el Gobierno andaluz por su incapacidad de ejecutar a la vez los metros de Granada, Málaga y Sevilla.
Concepción Gutiérrez reiteró que a principios del próximo año cerrará definitivamente la solución a adoptar con la intención de licitar las obras del metro antes de que concluya 2005. Obras Públicas, dijo, está estudiando todas las propuestas presentadas por los ayuntamientos del área metropolitana con voluntad de consenso. «Voy a primar el consenso sobre cualquier otra cosa», proclamó. Gutiérrez aseguró que su Consejería está analizando «una por una» todas las peticiones municipales con el ánimo de llegar a un consenso que ya ve muy factible. «Aunque mi opinión sea una, tengo que respetar también la opinión del Ayuntamiento de Granada, dijo.
Izquierda Unida pidió al Gobierno andaluz el mayor esfuerzo para que la mayor parte de la línea del metro granadino sea soterrada. Exigió que la obra pueda comenzar en 2005 y defendió la prolongación del trazado hasta Albolote y Atarfe para descongestionar la densidad del tráfico que soporta Granada. «Lo más interesante es que el metro de Granada fuera un metro más que un tranvía», dijo el diputado gaditano, Ignacio García. En la réplica, Concepción Gutiérrez contestó que «lo que define a un metro ligero son las características de las plataformas de reservada y exclusiva, más que vaya por arriba o por abajo».
Imprevisión
El Partido Popular criticó la «imprevisión» de la Consejería de Obras Públicas «por no saber acompasar los ritmos de ejecución de los metros de Granada, Málaga y Sevilla». Según las cuentas del portavoz Jorge Ramos, las obras no comenzarán en Granada «casi hasta 2007». «En Granada ni siquiera habrán comenzado las obras cuando se abra la línea 1 de Sevilla. Es una triste realidad», dijo. Para el PP esa diferencia en los tiempos de los proyectos es «una injusticia». Ramos también criticó la «incapacidad» de la Junta por no haber podido definir y concretar las aportaciones del Estado al proyecto. «El gobierno da la espalda a Granada al no consignar ni un solo euro al metro en los presupuestos», denunció. En la réplica, la consejera de Obras Públicas sostuvo que los tres proyectos no se han abordado al mismo tiempo «porque las ciudades tienen diferente dimensión». «Hay que ir de mayor a menor, no queda otro remedio», afirmó.
Estrategia peligrosa
Los socialistas contestaron airados a las críticas de los populares y les acusaron de «montar una estrategia peligrosa de agravios entre ciudades y ciudadanos», según dijo su portavoz en la comisión, Juan Antonio Cebrián. El PSOE pidió rigor y seriedad al PP para hablar del metro de Granada a la vez que elogió la «sensibilidad de la Junta» para hacer, según sus palabras, «el mejor metro posible, el de mayor consenso y el más viable técnicamente». A su juicio, la Junta acomete el proyecto «en condiciones de equidad y justicia» con una previsión de financiación igual para las tres ciudades; con un 33% a cargo del Estado, un 17% a cargo de los ayuntamientos y el otro 50% a cargo de la Junta de Andalucía. La Junta aceptará el maximo de alegaciones de Granada en relación al proyecto del Metro
El PP pide en el Parlamento de Andalucía el mismo trato otorgado a Málaga y Sevilla. IU solicita al Gobierno andaluz que la mayor parte de la línea por la ciudad sea soterrada. La consejera de Obras Públicas, Concepción Gutiérrez, anunció ayer en el Parlamento de Andalucía que piensa asumir «el máximo de alegaciones municipales» para facilitar el mayor consenso posible entre la Junta y el Ayuntamiento de Granada en torno al proyecto del metro y poder firmar ya el acuerdo de financiación y ejecución de obras con el ayuntamiento». «Al final lo importante es llegar a un punto de equilibrio. Hay un blanco y un negro, pero probablemente lleguemos al acuerdo en el gris», dijo gráficamente. El PP, por su parte, arremetió con dureza contra el Gobierno andaluz por su incapacidad de ejecutar a la vez los metros de Granada, Málaga y Sevilla.
Concepción Gutiérrez reiteró que a principios del próximo año cerrará definitivamente la solución a adoptar con la intención de licitar las obras del metro antes de que concluya 2005. Obras Públicas, dijo, está estudiando todas las propuestas presentadas por los ayuntamientos del área metropolitana con voluntad de consenso. «Voy a primar el consenso sobre cualquier otra cosa», proclamó. Gutiérrez aseguró que su Consejería está analizando «una por una» todas las peticiones municipales con el ánimo de llegar a un consenso que ya ve muy factible. «Aunque mi opinión sea una, tengo que respetar también la opinión del Ayuntamiento de Granada, dijo.
Izquierda Unida pidió al Gobierno andaluz el mayor esfuerzo para que la mayor parte de la línea del metro granadino sea soterrada. Exigió que la obra pueda comenzar en 2005 y defendió la prolongación del trazado hasta Albolote y Atarfe para descongestionar la densidad del tráfico que soporta Granada. «Lo más interesante es que el metro de Granada fuera un metro más que un tranvía», dijo el diputado gaditano, Ignacio García. En la réplica, Concepción Gutiérrez contestó que «lo que define a un metro ligero son las características de las plataformas de reservada y exclusiva, más que vaya por arriba o por abajo».
Imprevisión
El Partido Popular criticó la «imprevisión» de la Consejería de Obras Públicas «por no saber acompasar los ritmos de ejecución de los metros de Granada, Málaga y Sevilla». Según las cuentas del portavoz Jorge Ramos, las obras no comenzarán en Granada «casi hasta 2007». «En Granada ni siquiera habrán comenzado las obras cuando se abra la línea 1 de Sevilla. Es una triste realidad», dijo. Para el PP esa diferencia en los tiempos de los proyectos es «una injusticia». Ramos también criticó la «incapacidad» de la Junta por no haber podido definir y concretar las aportaciones del Estado al proyecto. «El gobierno da la espalda a Granada al no consignar ni un solo euro al metro en los presupuestos», denunció. En la réplica, la consejera de Obras Públicas sostuvo que los tres proyectos no se han abordado al mismo tiempo «porque las ciudades tienen diferente dimensión». «Hay que ir de mayor a menor, no queda otro remedio», afirmó.
Estrategia peligrosa
Los socialistas contestaron airados a las críticas de los populares y les acusaron de «montar una estrategia peligrosa de agravios entre ciudades y ciudadanos», según dijo su portavoz en la comisión, Juan Antonio Cebrián. El PSOE pidió rigor y seriedad al PP para hablar del metro de Granada a la vez que elogió la «sensibilidad de la Junta» para hacer, según sus palabras, «el mejor metro posible, el de mayor consenso y el más viable técnicamente». A su juicio, la Junta acomete el proyecto «en condiciones de equidad y justicia» con una previsión de financiación igual para las tres ciudades; con un 33% a cargo del Estado, un 17% a cargo de los ayuntamientos y el otro 50% a cargo de la Junta de Andalucía.
