Los Verdes denuncia que la emisión de azufre y nitrógeno de la provincia es la más alta de Andalucía, por encima de ciudades con una actividad industrial muy superior.
Los atascos, el intenso tráfico, las continuas obras afectan seriamente, aparte de la paciencia de los granadinos, el aire que respiran. Tanto es así que la provincia se ha situado en la cima de la contaminación medioambiental, por encima de ciudades como Sevilla con una producción industrial mucho mayor que la que se desarrolla en Granada. Eliminar los carriles bicis o levantar obras por todos lados, resulta, que perjudica la salud de los ciudadanos. Además de colocarse entre las cinco ciudades más contaminadas de Andalucía, Granada se lleva la primera plaza en la emisión de gases como el azufre, el acero y el nitrógeno, serios agravantes de enfermedades respiratorias como el asma o la bronquitis que afectan a cientos de granadinos.
Un dato sin duda paradójico si se tiene en cuenta que la provincia cuenta con un número de industrias muy inferior a ciudades como Málaga o Sevilla. Así lo denunciaron ayer los representantes del partido político Los Verdes quienes señalaron al Ayuntamiento como uno de los principales culpables de la situación por impulsar cada vez más la utilización del vehículo privado.
Los miembros del partido no se explican aún cómo «una ciudad que no es industrial tenga niveles tan altos de contaminación», declaró Andrés Sánchez, general de sostenibilidad de la consejería de Medio Ambiente y portavoz de Los Verdes. El partido pidió la colaboración de las administraciones para tratar de reducir los altísimos niveles de azufre que además de los problemas de salud son causantes de efectos medioambientales como la lluvia ácida. Por otra parte Los verdes criticó la modificación del impuesto de fiscalidad -aplicado a las empresas que contaminan- realizado por el PSOE. Andrés Sánchez recordó que los impuestos ecológicos gravan las emisiones de gases contaminantes, vertidos al litoral y el depósito de residuos radiactivos y peligrosos y subrayó que se ha reducido la carga fiscal sin que hayan variado las condiciones ambientales.
«Nosotros estaríamos encantados en que cada vez se pagaran menos impuestos ecológicos porque significaría que cada vez se contamina menos y se hace un mejor uso de los recursos naturales», aseguró Sánchez, «lo que no vale» es que Economía diga, vía decreto, que «el CO2 de 2005 contamina menos que el CO2 de 2004».
Precios sinceros
«El objetivo es conseguir que los precios digan la verdad y que los costes a los que sometemos al medio ambiente sean tenidos en cuenta y los pague quien los produce», dijo el representante de Los Verdes, que criticó las modificaciones introducidas por el PSOE en los principios en los que se basa la fiscalidad ecológica porque suponen reducir la recaudación y sugieren a las empresas que si presionan se rebajará la carga fiscal.
Respecto al uso que se da a la recaudación por contaminación, Sánchez lamentó que por ahora ésta se mente en la «caja única» de la Junta, por lo que sirve para sufragar cualquier gasto en lugar de ir destinada únicamente a actuaciones relacionadas con el medioambiente. El caos de tráfico sitúa a Granada en la cima de la contaminación medioambiental.
Los Verdes denuncia que la emisión de azufre y nitrógeno de la provincia es la más alta de Andalucía, por encima de ciudades con una actividad industrial muy superior.
Los atascos, el intenso tráfico, las continuas obras afectan seriamente, aparte de la paciencia de los granadinos, el aire que respiran. Tanto es así que la provincia se ha situado en la cima de la contaminación medioambiental, por encima de ciudades como Sevilla con una producción industrial mucho mayor que la que se desarrolla en Granada. Eliminar los carriles bicis o levantar obras por todos lados, resulta, que perjudica la salud de los ciudadanos. Además de colocarse entre las cinco ciudades más contaminadas de Andalucía, Granada se lleva la primera plaza en la emisión de gases como el azufre, el acero y el nitrógeno, serios agravantes de enfermedades respiratorias como el asma o la bronquitis que afectan a cientos de granadinos.
Un dato sin duda paradójico si se tiene en cuenta que la provincia cuenta con un número de industrias muy inferior a ciudades como Málaga o Sevilla. Así lo denunciaron ayer los representantes del partido político Los Verdes quienes señalaron al Ayuntamiento como uno de los principales culpables de la situación por impulsar cada vez más la utilización del vehículo privado.
Los miembros del partido no se explican aún cómo «una ciudad que no es industrial tenga niveles tan altos de contaminación», declaró Andrés Sánchez, general de sostenibilidad de la consejería de Medio Ambiente y portavoz de Los Verdes. El partido pidió la colaboración de las administraciones para tratar de reducir los altísimos niveles de azufre que además de los problemas de salud son causantes de efectos medioambientales como la lluvia ácida. Por otra parte Los verdes criticó la modificación del impuesto de fiscalidad -aplicado a las empresas que contaminan- realizado por el PSOE. Andrés Sánchez recordó que los impuestos ecológicos gravan las emisiones de gases contaminantes, vertidos al litoral y el depósito de residuos radiactivos y peligrosos y subrayó que se ha reducido la carga fiscal sin que hayan variado las condiciones ambientales.
«Nosotros estaríamos encantados en que cada vez se pagaran menos impuestos ecológicos porque significaría que cada vez se contamina menos y se hace un mejor uso de los recursos naturales», aseguró Sánchez, «lo que no vale» es que Economía diga, vía decreto, que «el CO2 de 2005 contamina menos que el CO2 de 2004».
Precios sinceros
«El objetivo es conseguir que los precios digan la verdad y que los costes a los que sometemos al medio ambiente sean tenidos en cuenta y los pague quien los produce», dijo el representante de Los Verdes, que criticó las modificaciones introducidas por el PSOE en los principios en los que se basa la fiscalidad ecológica porque suponen reducir la recaudación y sugieren a las empresas que si presionan se rebajará la carga fiscal.
Respecto al uso que se da a la recaudación por contaminación, Sánchez lamentó que por ahora ésta se mente en la «caja única» de la Junta, por lo que sirve para sufragar cualquier gasto en lugar de ir destinada únicamente a actuaciones relacionadas con el medioambiente.
