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BIENVENIDA
Nicolás María López Calera

Catedrático de Filosofía del Derecho (Universidad de Granada)

Es difícil entender el alto nivel de preocupación que manifiestan determinados padres y jefes religiosos por la implantación de la asignatura 'Educación para la ciudadanía'.
 

Sobre todo llama poderosamente la atención que estén tan desmesuradamente preocupados por esta medida de política educativa. Puede ser que esa preocupación entre dentro del juego de la crispación creciente a que nos vemos sometidos. En todo caso, no han estado igualmente preocupados por otros males educativos que afectan a sus hijos. Si lo que les preocupa es el destino moral de sus hijos, podían haber tenido una preocupación igualmente desmesurada frente a otras instancias de socialización y de mala educación en la que viven sus hijos y que muchos de esos grupos de padres y jefes religiosos consienten e incluso muchas veces fomentan. ¿Cuándo se han preocupado por lo que se enseña en otras numerosas asignaturas que también afectan a la educación moral y cívica de los escolares? ¿Cuándo se han lanzado a objetar en conciencia, con similar furia a la de ahora, tantas y tantas enseñanzas deleznables que la cultura del consumo y del capitalismo dominante meten por todas las rendijas de nuestras familias? ¿Qué religión es esa que se asusta de una asignatura que va a enseñar valores y principios democráticos?

 

Porque muchos de los hijos de esos padres tan preocupados por la nueva asignatura son ya unos maleducados en ciudadanía, en el poco respeto a los derechos de los demás, a sus profesores, a las personas de otro género e incluso a los mismos bienes públicos. Incluso abandonan las iglesias no porque hayan seguido una asignatura de 'Educación para la ciudadanía' que prácticamente empezó ayer, sino porque están siendo educados en la ideología de la productividad, del número uno, de las marcas de diseño, del consumo desaforado, del 'carpe diem', de los silencios logrados con los regalos demandados. Los hijos maleducados del botellón no nacieron por culpa de una asignatura que no existía hasta hace unos días. Puestos a ironizar, no creo que la nueva asignatura los fuera a mal educar más. Se equivocan de enemigo.

 

Además, en el plano jurídico, creo que esos padres y eclesiásticos han perdido el horizonte de lo razonable. Apelar a una supuesta objeción de conciencia, que no existe en el derecho español, salvo para dos casos concretos (objeción al servicio militar y la cláusula de conciencia en los medios de información) y de manera indirecta en los casos de aborto terapéutico para los profesionales de la medicina, es un despropósito que indica que han perdido no solamente el norte, sino también el sur. Es cierto que la Constitución para Europa reconocía el derecho a la objeción de conciencia, pero «de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio». En todo caso lo que el sentido común, la teoría y las legislaciones vigentes en todos los países civilizados dicen es que una sociedad no podría funcionar si existiera una genérica objeción de conciencia como esa que esgrimen como su mejor arma estos grupos de padres de familia y de eclesiásticos. Si cada cual no cumpliera las leyes que, en su opinión, van contra su conciencia, la sociedad sería un caos. Como ya se ha dicho, podrían haberse acogido a lo que se llama técnicamente una 'desobediencia civil', que es un acto publico, no violento, hecho en conciencia, contrario a la ley y realizado con intención de producir un cambio en las leyes de un gobierno y con la aceptación sin resistencia de las penas consiguientes para demostrar que es en conciencia y sincera esa desobediencia (J. Rawls). La desobediencia civil puede ser el modo coherente y serio de oponerse a las leyes que alguno o algunos pueden considerar gravemente injustas. Lo que no vale es la simpleza ética y jurídica de 'me opongo porque va contra mi conciencia', entre otras cosas porque la ley que implanta esta asignatura no es simplemente una ley. Franco y Hitler también hicieron leyes. Es una ley legítima y justa, porque la ha aprobado el Parlamento de un Estado democrático. Una ley aprobada por procedimientos democráticos engendra legitimidad (J. Habermas).

 

Nadie discute el derecho de los padres a la educación de sus hijos, pero no debe olvidarse que ningún derecho fundamental es absoluto. El Estado también tiene sus derechos. El Estado tiene el derecho de fomentar una educación común basada en los valores y principios que integran una Constitución democrática. El Estado tiene el derecho y el deber de expandir esa ética mínima que permita a todos vivir en una sociedad democrática, tolerante y solidaria, una ética que, desde luego, da enorme juego para la pluralidad y la diversidad de creencias religiosas y morales positivas. Los contenidos de esa asignatura pertenecen, globalmente considerados, a una ética cívica o pública común que en nada contradice las morales positivas de las religiones vigentes. Y si las contradijera, tal vez habría que ir pensando que lo que se tenía que prohibir no sería esa asignatura, sino esas religiones que no son capaces de asumir los ideales éticos y democráticos de una sociedad civilizada del siglo XXI.

 

Una precisión importante. Este derecho del Estado no es una facultad que se atribuye el Estado a sí mismo, sino que es una parte de ese 'encargo' genérico que la sociedad civil hace al Estado democrático para que la corrija, la ordene y, por tanto, la eduque a fin de que esa sociedad pueda estar más cerca del modelo de convivencia que una Constitución democrática ha establecido. No se trata de imponer una determinada ideología política, sino de expandir, a determinados niveles de la educación, esa moral básica que debe estructurar un orden social para que éste no sea fruto de la simple coacción de las leyes. No se trata, pues, de adoctrinar a los niños y a los adolescentes en una moral socialista, sino sencilla y llanamente de que aprendan que hay unos valores y unos principios morales democráticos que son de todos sin distinción de religiones ni ideologías. La escasa tradición democrática de nuestro país obliga, con más motivos, a considerar la necesidad de esta asignatura.

 

Hace ya muchos años que Norberto Bobbio escribía que una de las promesas incumplidas de la democracia era precisamente la falta de una «educación para la ciudadanía», que es la que puede permitir, decía, que florezca entre la ciudadanía el «amor a la cosa pública» y que haya ciudadanos activos, no ciudadanos dóciles e indiferentes, más preocupados de los beneficios que pueden obtener del sistema político que del compromiso en la articulación de demandas y decisiones auténticamente democráticas.

 

Como no hay una matemática moral, pienso que esa enseñanza de valores y principios democráticos no tiene que ser exactamente igual en todos los centros. No hay catecismo estatal. Por eso hay ya varios manuales de esta asignatura que no coinciden al cien por cien en lo que ha de entenderse 'hic et nunc' por esos valores y esos principios. Cada centro puede perfectamente matizar los contenidos de esta asignatura sin negar sus contenidos básicos.

 

La implantación de esta asignatura me recuerda una vieja y conocida anécdota referida al segundo de a bordo de la dictadura, el almirante Carrero Blanco. Cuentan que una vez fueron a proponerle una exposición del pintor malagueño Pablo Picasso. El almirante se opuso rotundamente. Los organizadores le argumentaron que era un pintor genial y mundialmente reconocido, si bien reconocían que era comunista. El dictador bis contestó lo siguiente: «no es un pintor comunista, sino es un comunista que pinta». Y, por supuesto, no hubo exposición. Con la asignatura en cuestión pasa tres cuartos de lo mismo. No es una asignatura que atenta contra los derechos de los padres, ni contra el destino eterno de los escolares. No es una ley mala porque enseña cosas malas, sino porque es socialista.

La UNESCO se desmarcó de la "campaña mediática" emprendida "a título privado" por Bernard Weber para seleccionar las nuevas siete maravillas del mundo a través del voto de los ciudadanos.

La organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) quiso evitar una "confusión lamentable" entre su mandato de protección del patrimonio mundial y la iniciativa de Weber, que "no podrá contribuir de forma significativa y duradera a la preservación de los sitios elegidos por el público".

En un comunicado, la organización precisó que la elección de las nuevas siete maravillas se hará exclusivamente a través de los votos de la población que tiene acceso a internet, "no del conjunto" del planeta.

COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN DE VECINOS ALBAYDA.

La Junta Directiva de la A. VV. Albayda quiere expresar públicamente su apoyo a la concentración vecinal que ha tenido efecto, en la tarde de hoy, frente a las obras que lleva a cabo la Gerencia de Urbanismo y Obras Municipales del Ayuntamiento de Granada en el Plan Parcial 19, en el entorno de la Gasolinera ubicada en la Avenida de Andalucía, próxima a la intersección de la Circunvalación de La Encina, con objeto de reivindicar el cumplimiento exhaustivo de la vigente normativa urbanística en las mismas.

Los propietarios de viviendas pagarán este año de IBI entre 400 y 700 euros de media, con bonificaciones de hasta un 40% para las familias numerosas. El año pasado se aplicó a 700 unidades familiares y a propietarios de VPO les rebajaron hasta la mitad la cuota del impuesto a pagar.

 
El Ayuntamiento emitirá recibos para recaudar 46 millones a pagar del 18 de mayo al 18 de julio El impuesto se aplica en relación al valor catastral, que en Granada es de 13.000 euros de media

El recibo del IBI está al llegar. Un año más, los granadinos, tendrán que ir preparando cantidades de entre 400 y 700 euros para hacer frente a la contribución urbana, un impuesto municipal con el que el Ayuntamiento espera conseguir algo más de 46 millones para las arcas municipales, una obligación ciudadana que cada año plantea serios problemas a muchas familias que casi no llegan a fin de mes, y que tienen que hacer frente a su condición de contribuyentes. Este año el IBI no ha subido, se mantiene igual que en 2006, aunque en 2005, ya subió la friolera de casi el 30%. La Junta Local de Gobierno aprobaba ayer los plazos para el pago de este impuesto, que comenzará el 18 de mayo y se podrá pagar de forma voluntaria hasta el 18 de julio.

El Ayuntamiento emitirá un total de 200.307 recibos, pero no todos ellos son por viviendas, sino que también contabilizan la existencia de trasteros y garajes. A la hora de la verdad, es decir, cuando hay que sacar de la cuenta la cantidad concreta de cada recibo, los granadinos tendrán que preparar una media de 230 euros por cada unidad catastral que posean, aunque la casa siempre será algo más del 60% más cara que el garaje. La estimación en relación con los valores catastrales del municipio, señalan que el pago de la gran mayoría de los granadinos será de entre 400 y 700 euros. El recibo que llegará a nuestras casas, reflejará una cantidad que es el resultado de aplicar el 0,60%, que es el tipo impositivo marcado por el Ayuntamiento, al valor catastral de la vivienda. El resultado será el valor del recibo sin bonificaciones.

El valor catastral de la vivienda lo marca el Ministerio de Hacienda a través de las oficinas de los servicios del Catastro. En la capital granadina, se sitúa oficialmente un valor catastral medio de 13.433, según el Ranking Tributario de los Municipios Españoles de 2006, lo que significa en valor de recibo de la contribución, que la media en Granada sería de 78 euros por vivienda. Pero la realidad va mucho más allá. Los valores catastrales del común de los granadinos se sitúan entre 35.000 y 80.000 euros, lo que significa una horquilla de pago de entre 210 y 480 euros por el IBI.

En casos extraordinarios llega a superar los mil euros, pero son los menos. Sí hay otros muchos de menos de 200 euros, ya que en Granada el parque inmobiliario antiguo, en zonas de baja categoría urbanística y escasos metros cuadrados hacen que los valores catastrales suban poco más de 6.000 euros, lo que significaría un recibo del IBI de 36 euros.

De clase A y B
Tal y como están los impuestos ya no se puede decir que vivir en el centro de la ciudad salga más caro que en barrios periféricos. Zonas de expansión urbanística como las situadas en la Estación de Autobuses, cerrillo de Maracena o espacios al sureste del Zaidín, resultan mucho más caras que una vivienda de toda la vida en Recogidas.

Si tomamos como base un piso de 100 metros cuadrados situado en el centro histórico de la ciudad, construido hace 20 años, el valor catastral será de entre 40.000 y 70.000 euros, dependiendo de la calle en la que se encuentre. El propietario tendrá que pagar un recibo que oscila entre 240 y 420 euros.

¿Qué ocurre con una vivienda en un barrio como el Zaidín? En lo que podríamos considerar el Zaidín de siempre, con edificaciones de los setenta y ochenta, el valor catastral de un piso de 100 metros será de entre 15.000 y 30.000 euros, lo que baja considerablemente el recibo de la contribución, de 90 a 180 euros. Estas mismas cifras pueden extrapolarse a zonas como el Camino de Ronda y el barrio de La Chana.

Estos dos ejemplos suponen la realidad de muchos de los propietarios de Granada, pero hay otros cuyo recibo superará los 500 euros. Se trata de gran cantidad de viviendas de nueva construcción ubicadas en zonas de expansión y residenciales de alto nivel, casas con más de 150 metros cuadrados. Estas cifras contrastan con las de otros muchos ciudadanos que habitan viviendas de hace más de cuarenta años, de las que el parque inmobiliario de barrios como el Centro y el Albaizín está lleno. Casas que generalmente no tienen valores catastrales superiores a 12.000 euros y de las que hay una amplia presencia de viviendas que rebasan en muy poco 6.000 euros.

La variedad existente en Granada es tremenda. Barrios como el Albaizín tienen en su parque inmobiliario, viviendas de altísimo nivel, como algunos cármenes de nueva construcción (los de siempre siguen con valores bajos), otras situadas en espacios residenciales, y junto a ellas, viviendas de bajo nivel, e incluso infraviviendas. El valor catastral en Granada, como en el resto del país, se encuentra por los suelos si se compara con el precio de mercado de las viviendas. Si se aplicase el valor real para determinar qué se tiene que pagar de contribución urbana, el recibo se multiplicaría considerablemente. Si se considera que el valor medio de mercado de una casa en la capital está en alrededor de 200.000 euros, lo que un granadino medio tendría que pagar por su impuesto sería 1.200 euros al año.

Granda es la cuarta ciudad más barata en el 'ranking' del IBI en las capitales andaluzas. Por encima en precio de la contribución se encuentran Sevilla, Huelva y Jaén, que es la que posee un tipo impositivo más alto en relación con el valor catastral.

En un estudio realizado a nivel nacional por empresas inmobiliarias indica que entre la fiscalidad menos gravosa en España para viviendas de tipo medio y en relación entre el coeficiente del IBI y los valores catastrales, se encontraron las ciudades de Pamplona, Granada, Murcia y Burgos, aun que si se mira únicamente el tipo impositivo, Granada se encuentra en puesto número nueve de las ciudades españolas más caras.

Las cifras del IBI tienen otro color si se tienen en cuenta las bonificaciones que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de la capital. La primera de ellas es la que podrán tener la totalidad de los contribuyentes, un 5% si se ha tenido la previsión de domiciliar la deuda en una entidad bancaria, pero claro, quien quiera acogerse a esta rebaja tendría que haber solicitado la domiciliación en el primer trimestre del año.

Lo que se considera una aportación realmente social y bien acogida por los ciudadanos es la rebaja que se aplicará a las familias numerosas, que puede llegar hasta el 40%. Ese porcentaje podrá aplicarse a las unidades familiares de cinco hijos o más. En el caso de las numerosas de tres o cuatro hijos, el descuento es del 30%.

Para poder acceder a esta rebaja es necesario que el titular de la familia tenga también la condición de sujeto pasivo del bien inmueble para el que se insta la bonificación en el Padrón Catastral. Que el inmueble para el que se solicita la bonificación constituya el domicilio habitual de todos los componentes de la familia numerosa que consten en el carnet o documento acreditativo de tal condición, debiendo estar todos ellos empadronados en el mismo durante todo el período para el que se haya solicitado la bonificación. Esta rebaja tiene que ser solicitada previamente al Ayuntamiento.

También se benefician de rebajas los propietarios de VPO, al menos durante los tres primeros años, que pagarán la mitad del recibo.

La rehabilitación de edificios también está bonificada, en algunos casos hasta un 90% del precio del impuesto, e incluso se establecen medidas de rebaja por la aplicación de sistemas de energías alternativas en la vivienda.

Estas bonificaciones se iniciaron el año pasado. En ese ejercicio se aplicaron 772 rebajas de entre un 30% o un 40% a familias numerosas. Otras 90 bonificaciones fueron del 5% para pensionistas y además 1.281 propietarios granadinos vieron rebajado el impuesto a la mitad por ser dueños de VPO.

REFERÉNDUM DEL NUEVO ESTATUTO DE AUTONOMÍA PARA ANDALUCÍA

Saludo del Presidente de la Junta de Andalucía

El día 18 de febrero los andaluces tenemos una cita histórica para el progreso de nuestra comunidad. El referéndum del nuevo Estatuto de Autonomía para Andalucía nos ofrece una nueva oportunidad de comprometernos con el futuro de nuestra tierra, y está en la mano de todos que esta cita en las urnas se convierta en una fecha de referencia en la historia contemporánea de Andalucía, al igual que el 28 de febrero de 1980 representó el inicio del despegue de nuestra comunidad autónoma en todos los ámbitos.

El nuevo Estatuto de Autonomía andaluz responde fundamentalmente a los retos y necesidades que emergen de una sociedad moderna como la nuestra, que ha conseguido superar lastres históricos pero que ahora se enfrenta a los nuevos desafíos de un mundo globalizado en el que las nuevas tecnologías tienen un papel clave.

Internet se ha convertido en la mayor plataforma de comunicación mundial, y es por ello que desde el Gobierno andaluz hemos apostado por la red para hacer llegar a los ciudadanos toda la información relativa al referéndum de nuestro Estatuto de Autonomía. En esta página web los internautas podrán acceder al calendario y normativa electoral, al manual de los miembros de las mesas electorales, al resultado de elecciones anteriores, y a la campaña institucional del referéndum, entre otros contenidos adicionales.

Os invito a utilizar esta herramienta, creada para acercar el referéndum a todos los andaluces, y que representa un nuevo ejemplo de nuestra firme voluntad de seguir avanzando.

Manuel Chávez González, Presidente de la Junta de Andalucía

Web: "Estatuto de Andalucia"