José Millán, trabajador del Gabinete de Atención al Vecino, falleció ayer por la mañana. Su afán por hacer la vida más fácil a los demás lo convirtió en uno de los agentes más queridos de la capital.
Nota de Albayda: Desde esta web de Albayda, hacemos seguir nuestro pesar por el fallecimiento de un hombre bueno.
La Policía Local de Granada está de luto tras el repentino fallecimiento de uno de sus miembros más emblemáticos. José Millán Vargas, más conocido como Millán, nació el 17 de julio de 1950 y murió ayer víctima de un infarto, según pudo saber La Opinión. Destacó por su cercanía, su compañerismo y su interés por resolver los problemas de los demás, lo que pronto le convirtió en uno de los agentes más queridos por los granadinos.
Y es que este policía, de pura vocación, dedicó su vida en cuerpo y alma al servicio de los ciudadanos. Comenzó en 1976 como policía local y desde hacía un par de años trabajaba en el Gabinete de Atención al Vecino del Ayuntamiento de Granada. Hoy a las 11.00 horas se celebra una misa en la iglesia de San Miguel de Armilla. No hubo faena en la Policía Local que se resistiera a este agente a lo largo de sus 32 años de servicio. Como suele ocurrir con la gente de la vieja escuela,
Millán era, por encima de cualquier otra cosa, resolutivo. Un trabajador nato, un profesional incansable y, sobre todo, un auténtico policía, que para irse tranquilo y satisfecho a casa necesitaba saber que su intervención había dado resultado y ayudado a alguien. Su móvil permanecía encendido prácticamente las 24 horas del día, a la espera de solucionar cualquier anomalía que afectará a alguno de los distritos de la capital. Millán, lejos de pensar en la jubilación, era feliz acudiendo a sus citas con los representantes de los barrios y recibiendo el reconocimiento, más que el premio, a un trabajo bien hecho.
Medalla al mérito. Y no debía hacerlo mal, pues eran constantes los reconocimientos y felicitaciones que llegaban para él a la jefatura. Hasta llegó a recibir la medalla de plata al mérito en el cuerpo, galardón al que guardaba especial cariño. La experiencia le hizo todavía más policía y con el oficio creció su vocación de servicio público. “Cuando ingresé era un crío y no entendía muchas cosas que ahora sí aprecio”, confesaba José hace poco más de un mes en una entrevista para La Opinión.
Se ha ido, pero deja un gran legado en su lugar, pues muchos de los que hoy patrullan Granada fueron alumnos suyos en la academia.“Mi vida ha sido y es el cuerpo”, dijo este granadino que tanto aportó al Cuerpo de Policía de Granada.