Las protestas no han dado resultado. La Asociación de Vecinos Albayda lleva meses presentando quejas en el Ayuntamiento de Granada y en la PolicÃa Local por el aparcamiento incorrecto de muchos autobuses junto a la estación granadina, que obstaculizan la visión y ocupan uno de los dos carriles habilitados para el tráfico. Ni el Consistorio, ni el cuerpo de seguridad municipal han tomado todavÃa medidas. «Nos dicen que el problema tiene difÃcil solución ya que no disponen de grúas para retirarlos», mantiene un vocal de la asociación, José Emilio Suárez, que asegura que cada vez son más las personas que se acercan a la sede del colectivo para presentar sus quejas.
Por eso, los afectados amenazan con manifestarse para mostrar su repulsa ante el peligro que diariamente corren los ciudadanos ante la escasa visibilidad que dejan los grandes vehÃculos. «En caso de que alguien sea atropellado, será responsabilidad del Ayuntamiento y de nadie más», acusan.
La calle Sol y Sombra es la principal afectada. Los usuarios, fundamentalmente los vecinos de las calles PaseÃllo y Castoreño, cuando tienen que cruzar el paso de peatones que atraviesa la vÃa, salir con los vehÃculos o depositar la basura en los contenedores, están en constante riesgo. Los frenazos son constantes. El miedo a que ocurra una tragedia, también.
«Es literalmente imposible que los vehÃculos vean a las personas que van a pasar. Es una situación de continuo peligro», reconocen. Por esta razón, la asociación de vecinos Albayda ha solicitado al Consistorio granadino y concretamente al área de Tráfico y Transporte, que la calle sea declarada «punto negro», asà como que se realice una actuación continuada que evite el estacionamiento en el lateral de la calle y, de esta forma, acabar con el problema definitivamente.