La medida está incluida en el Plan de Mejora de la Calidad del Aire de Granada y su Área Metropolitana, que también considera el beneficio para el aire de la implantación de más transporte público o la llegada del AVE y los Cercanías

El tráfico es la principal fuente de contaminación en la ciudad y el Área Metropolitana.

El aire de Granada es ampliamente mejorable. Los parámetros de contaminación que regula la Consejería de Medio Ambiente se superan en muchas de las estaciones de medición que hay repartidas por la ciudad. De hecho, según los análisis realizados a los resultados de esas mediciones, en la capital y su Área Metropolitana, los índices permitidos de polución se superaron en 79 días al año -aunque hay un récord, en 2007, cuando se llegó a los 133 días-, mientras que lo que establece la normativa es un umbral de superación de 35 días anuales. Por ello, la Junta de Andalucía puso en marcha unos programas en diferentes puntos de la comunidad, entre ellos Granada y su Área Metropolitana, para reducir los niveles de contaminación de los puntos más sensibles. Y la Administración autonómica hizo público los planes con los que pretende que la contaminación baje más de un 22% en la aglomeración urbana de Granada y que incluye medidas como la reducción de los límites de velocidad a las entradas de las ciudades coincidiendo con el anuncio del Gobierno central de rebajar la velocidad máxima en las autopistas a 110 kilómetros por hora. Porque, por regla de tres, si se consume menos gasolina, se contamina menos. Solo que en este caso, se trataría de las vías que componen el tejido urbano.

En un extenso informe, de más de 200 folios y un lenguaje bastante técnico para el profano en la materia, los especialistas de la Junta de Andalucía analizan las principales causas de la contaminación en la capital y su Cinturón, que está protagonizada por las partículas menores de diez micras (en adelante, PM10). Las conclusiones son que ese exceso de partículas en suspensión provienen del tráfico rodado y de actividades industriales -fabricación de productos cerámicos, cogeneración, fabricación de fertilizantes e industria alimentaria-. En cuanto a la composición de este material, el informe asegura que su aporte principal es "la materia mineral, con una contribución muy superior a la materia carbonosa y a los compuestos inorgánicos secundarios".

Como quiera que el tráfico rodado es el emisor de gran parte de la contaminación en Granada, el Plan de mejora de la calidad del aire establece una batería de medidas para lograr reducir las emisiones de polución en general y de ese sector en particular. Así, el tráfico es el objetivo de la gran mayoría de las propuestas, aunque se incardinan con otro tipo de alternativas a la movilidad. Así, a las medidas genéricas como la mejora del transporte público urbano e interurbano, el fomento de cursos de conducción eficiente y menos contaminante o el fomento de la elaboración de planes de movilidad en los 32 municipios que componen el Área Metropolitana granadina, habría que sumar algunas más novedosas como la "adecuación de la velocidad de acceso a los municipios". En concreto, la medida hace referencia a la "imposición de restricciones a la velocidad de acceso mediante limitaciones y elementos físicos en las vías de circulación", proposición que implicaría la actuación de los ayuntamientos y de la DGT y que los autores del estudio creen que se podría poner en marcha en un periodo de seis meses.

Además de la implantación del Metro ligero -que el estudio calcula para 2012-2013- y la llegada del AVE a la ciudad, el estudio sugiere la creación de un "plan específico de cercanías para el Área Metropolitana con el objetivo de implantar servicios de cercanías integrando el conjunto de servicios ferroviarios que se prestan sobre las líneas convencionales".

Pero la reducción del tráfico, de su volumen y sus emisiones contaminantes no es el único objetivo del plan, que también establece medidas correctoras y preventivas para la industria granadina. Así, se sugiere la aplicación de autorizaciones ambientales integradas para una planta de cogeneración y una fábrica alimenticia en el término municipal de Granada, con controles semestrales, y para una actividad de fabricación de productos fertilizantes en el municipio de Atarfe para intentar reducir -en este último caso- a la mitad las emisiones contaminantes con controles anuales.