Vecinos de la Carretera de Jaén preparan movilizaciones para erradicar la prostitución.
Se quejan de la escasa presencia policial y de la ineficacia del Ayuntamiento, por lo que anuncian manifestaciones para principios del año 2009.
La asociación de vecinos, con Enrique Pérez al frente, pide la intervención policial contra las jóvenes porque la mayoría son extranjeras indocumentadas.
Los vecinos de la carretera de Jaén están hartos de que la prostitución forme parte de su día a día. Las prostitutas que captan clientes en la zona forman cada día un grupo más nutrido y su horario de trabajo no se limita a la noche. Al contrario, durante la tarde la actividad es cada vez mayor. Recientemente, los vecinos mantuvieron una reunión con responsables de la Subdelegación del Gobierno de Granada para trasladar su malestar y sus protestas por el ambiente creado en esta zona de la ciudad.
No obstante, no obtuvieron apoyo ninguno y sus propuestas fueron desestimadas. Por ello, debido a que la situación no cambia, han decidido manifestarse. «Si hace falta diariamente, cortando la carretera», defendió el presidente de la asociación de vecinos de la calle Campotéjar, en la carretera de Jaén, Enrique Pérez.
A principios de año se reforzaron los controles policiales en la zona norte durante meses por el aumento de hechos delictivos. Algo que, casi sin pretenderlo, disuadió a muchos clientes. Pero el efecto fue temporal y la situación, que ya provocó entonces la protesta vecina, es la misma.
Multiplicado
Actualmente, no sólo no se ha erradicado la presencia de la prostitución en el barrio sino que se ha multiplicado según explica Enrique Pérez. «Y lo que es peor, las fuerzas de seguridad, han seguido sin hacer acto de presencia», añade. Las idas y venidas de coches en la zona es algo frecuente por lo que cada vez se requiere una mayor presencia de prostitutas y, con ello, un notable empeoramiento de la zona residencial debido a que, diariamente, en el campo de juego de los chavales se sustituyen las peonzas y canicas por los preservativos usados.
El problema también es acuciante para la vecindad de la zona, debido a que la mayoría de los residentes son matrimonios jóvenes con hijos pequeños que no quieren que estos crezcan en un clima «de vicio y explotación». La mayoría de las prostitutas de la zona proceden de Rumanía, aunque también hay jóvenes africanas, que llevan a cabo sus servicios en la calle Jimena, estando presente en la zona «durante las 24 horas del día», según explica el propio Enrique Pérez.
Otra de las situaciones que están generando indignación entre los residentes del barrio es la continua escena de las disputas entre prostitutas, así como el trato vejatorio que los proxenetas emplean para que éstas, la mayoría sin papeles, les entreguen el dinero ganado.
«Lo incomprensible es que la Policía, sabiendo que la mayoría de ellas no tienen el permiso de residencia, no controle su presencia», denuncian los vecinos.
Éstas se defienden diciendo que «estamos aquí porque tenemos que comer», y razón no les falta. Es decir, como en este barrio, en otros muchos puntos de las ciudades de España, la única salida que tienen estas chicas es dedicarse a prostituirse ya que sin un permiso de residencia no se les concede trabajo para llevar a cabo trabajos en los que la cualificación profesional no suponga otro impedimento.
Las peleas suelen producirse por la intromisión de otras prostitutas en el territorio delimitado por ellas mismas. Es decir, cuando, tanto africanas o rumanas, prestan sus servicios en una zona que no es la suya, o más bien, la delimitada por sus proxenetas.
Movilizaciones
Las asociaciones de vecinos de la zona tienen previsto manifestarse a principios de año si la situación continúa siendo como hasta ahora. Para ello, esperarán un mes para comprobar si lo prometido por la Subdelegación del Gobierno llega algún día, aunque como defiende Enrique Pérez «esto no tiene visos de cambiar».
Puede que el manifestarse no sirva de nada o puede que sí. Lo que está claro, que por lo menos conseguirán hacer saber, primero a las autoridades y después a los proxenetas, que la presencia de las prostitutas no son plato de buen gusto para todos los residentes en este barrio.
La ausencia de una respuesta contundente, tanto por parte de la Policía como del Ayuntamiento, para atajar esta situación mantiene a los vecinos en pie de guerra porque para ellos la situación ya se ha convertido un problema.