Urbanismo inicia las obras de una nueva escuela hogar para los niños de Divina Infantita.
El viejo caserío de La Merced, junto a Maracena, albergará a los 60 escolares de la semiderruida Casa Agreda. Costará 2,2 millones de euros y el Ayuntamiento recupera el edificio histórico de la calle San Juan de los Reyes.

Nota: Albayda se congratula de la opción social acometida por el Ayuntamiento y felicita, por tanto, a la Gerencia de Urbanismo y por ende al Concejal Garcia Royo.

«Ahora los niños podrán ver el sol». Esta era la frase que la hermana Susana Hernández, delegada de la congregación de la Divina Infantita, no pudo reprimir al ayudar a poner la primera piedra del que sería el nuevo edificio de la Escuela Hogar Divina Infantita, donde a partir de Navidad vivirán los sesenta niños que ahora ocupan el desvencijado inmueble conocido como Casa Agreda, en la calle San Juan de los Reyes esquina con la cuesta de Santa Inés. La Gerencia de Urbanismo iniciaba ayer las obras de construcción y rehabilitación de la vieja Casería de la Merced, situada en el área de expansión de la ciudad cercana al Cerrillo de Maracena. Un espacio en el que las monjas contarán con instalaciones modernas para estos chavales, la mayoría de ellos con problemas familiares o economías muy débiles.

El Ayuntamiento de la capital decidió recientemente dar una solución a los problemas de la Escuela Hogar Divina Infantita y poder rehabilitar, en un futuro próximo, la Casa Agreda. La fórmula fue la de utilizar la Casería de la Merced, que el municipio conseguía mediante aprovechamiento urbanístico y dedicarla a la nueva escuela hogar. «Es una de las obras de verdad sociales que acomete el Ayuntamiento, con fondos propios y destinada a un hogar infantil, algo con lo que nos sentimos realmente satisfechos», decía ayer el alcalde, José Torres Hurtado, que junto al concejal de Urbanismo, Luis Gerardo García Royo, y las hermanas de la congregación religiosa, colocaban la primera piedra de las nuevas instalaciones.

Primera piedra

Las hermanas eran las primeras en ayudar a enterrar la arqueta de mármol que se constituía como primera piedra. En su interior, los periódicos de la jornada, unas monedas de curso legal y un sobre en el que las religiosas incluían una oración, una reliquia de su padre fundador y un rosario. La nueva escuela hogar se levantará aprovechando la Casería de la Merced, de la que se conservarán algunas partes, incluido un molino de aceite. Será una extensión de 8.000 metros cuadrados, de los que 2.295 serán los que ocupe el inmueble, que tendrá dos plantas, campos de deportes, grandes patios y zonas de esparcimiento para los niños. El proyecto tiene un coste de 2,2 millones de euros.

Dos niveles

La construcción tendrá dos zonas, una en lo que ahora es la vieja casería, con una planta baja en la que se incluirán espacios para recepción, sala de visitas, capilla, salas de estudios, juegos biblioteca y comedores. En la primera planta se ubicará una sala para la comunidad, dormitorios para las religiosas, una enfermería una sala de televisión para los chavales.

La parte de nueva edificación será la destinada, en la primera planta, a los dormitorios de los niños y las religiosas. Estará construida por módulos. Cada uno de ellos contará con dormitorios de cuatro y de dos niños.

Para la arquitecta María del Carmen Cabrera, había que dar un papel muy especial a los patios, ya que los niños necesitan espacios para el juego y el esparcimiento, vivir al aire libre. Se han proyectado como elementos de transición entre los distintos volúmenes edificados. Una intervención muy especial será la de conservar y rehabilitar el viejo molino de aceite de la casería. En él se va a ubicar la capilla y una sala multiusos.

Torres Hurtado señalaba ayer que con este proyecto se consiguen dos objetivos, dar un nuevo hogar a los niños y la Casa Agreda podrá convertirse en un espacio ideal para albergar alguna institución o usos municipales.